Reinvención, consolidación y desajuste… Un sector en continuo vals

Reinvención, consolidación y desajuste… Un sector en continuo vals

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En 1990 inicié mi andadura en este sector, cuál niño en su primer día de escuela, fascinado y con un hambre voraz de aprendizaje y experiencia.

El mundo analógico estaba en pleno auge y nosotros, unos locos del buen audio, decidimos participar en él a través de una empresa comercial en la que primar la respuesta rápida a un producto sencillo pero absolutamente fino en su detalle y calidad. Para entonces, puesto que el mercado era menos complejo y su velocidad de cambio mucho más amable, nuestras largas jornadas se desarrollaban con muestras bajo el brazo y sesión tras sesión de prueba. Además, nuestro objetivo siempre fue sumamente exigente en cuanto a nuestro servicio pero humilde y tranquilo en cuanto a nuestros resultados financieros.

Pero con la entrada del nuevo siglo, los cambios vertiginosos y, en consecuencia, el carácter adaptativo incesante empezaron a ser los protagonistas del sector hasta convertirse en reglas fundamentales. Empieza la era de la información y, por ende, de la digitalización. El mercado entra en una convulsión y el criterio del cliente, al que ahora le llega la información en masa, se transforma, afectando, por un lado, a su relación con el proveedor que, previamente, exigía de un contacto y recursos físicos – de ahí la importancia que tenían catálogos y ferias-, y a sus objetivos y forma de trabajar, puesto que todo se torna mucho más accesible. Se desvanecen las diferencias y límites entre los subsectores del mundo del audio y la especialización es substituida por la diversificación de las lineas de negocio.

En consecuencia, nosotros, como proveedores, decidimos estructurar la empresa al servicio de esa repentina expansión, enfocados en dar una respuesta global y absolutamente profesional a las nuevas necesidades del cliente, que ahora va en busca y captura de un producto final complejo. Se trata de un momento fascinante e inquietante, un periodo exaltado por un entusiasmo y motivación que bailan a trompicones con la confusión y la inseguridad, puesto que el tiempo con el que contábamos para comprender las nuevas tecnologías y especificaciones técnicas de una gran diversidad de productos, ajenos hasta el momento, era mínimo.

Esperábamos que el proceso de transformación nos llevara a ese momento de consolidación que permite disfrutar del esfuerzo sembrado y de los resultados cosechados. Pero el vals del sector no decae. El ciclo que se inicia ante el desajuste que nos impulsa hacia la reinvención, solo permite un corto periodo de tiempo de consolidación, justo lo necesario para que los cambios requeridos se aposenten y el cuerpo coja aliento y perspectiva, pues llega un nuevo loop.

Y así llegamos a la actualidad, momento en el que el Audio y el Video van unidos de la mano y nuestra respuesta ya no sólo debe ser global sino también integrativa. Nuevo reto, nueva fascinación, nueva restructuración, pero siempre bajo una premisa inquebrantable: la calidad extrema como base de toda acción. Si la respuesta del cliente no nace de una absoluta satisfacción, no hay resultado que valga. En consecuencia, para el departamento comercial la actualización técnica y el dinamismo, ambos adaptados a la velocidad del mercado, se convierten en dos condiciones necesarias e incuestionables. Nuestro motivación debe ir siempre acompañada de una permanente absorción de información que digerir y comprender para trasladar al cliente, que en todo momento debe sentir nuestro sólido know-how, una actitud de servicio y un respaldo permanentes.

“Earn your success based on service to others, not at the expense of others.” – H. Jackson Brown, Jr.